El arte de reunirse
“El fútbol es el estado de ánimo de una sociedad.”
— Jorge Valdano
Durante un Mundial, esa afirmación adquiere una dimensión casi literal. Las ciudades cambian de ritmo, los horarios se reorganizan alrededor de los partidos y espacios que normalmente albergan conciertos, conferencias o lanzamientos de marca comienzan a convertirse en puntos de encuentro donde miles de personas comparten una misma emoción. Durante unas semanas, el fútbol deja de ser únicamente un deporte para convertirse en una experiencia cultural, social y colectiva que trasciende fronteras. Y es precisamente en esos encuentros —muchas veces fuera del estadio— donde ocurre una de las partes más memorables del Mundial: la oportunidad de sentirse parte de algo más grande que uno mismo.
Lo que el Mundial 2026 puede enseñarnos sobre la necesidad humana de compartir experiencias
Hablamos del evento deportivo más importante del planeta y de una edición que, además, será la más grande en la historia del torneo. Sin embargo, conforme nos acercamos a la fecha, empieza a hacerse evidente que la verdadera historia no ocurrirá únicamente dentro de las canchas.
Sucederá en todo aquello que se construya alrededor de ellas
Porque el Mundial nunca ha sido solamente futbol. Es, probablemente, una de las expresiones más poderosas de identidad colectiva que existen en el mundo contemporáneo. Durante unas semanas, personas que no comparten idioma, nacionalidad, profesión o incluso intereses comunes encuentran un punto de conexión inmediato. Una camiseta, un himno o una jugada son suficientes para iniciar conversaciones entre completos desconocidos. Pocos fenómenos culturales poseen esa capacidad de generar comunidad a semejante escala.
Y precisamente por eso el Mundial representa algo mucho más interesante que un calendario de partidos. Representa una oportunidad única para reflexionar sobre una de las necesidades más persistentes de nuestra época: la necesidad de reunirnos.
Resulta paradójico que esta conversación ocurra en el momento histórico donde más herramientas existen para evitar el encuentro físico. Nunca había sido tan sencillo consumir entretenimiento desde casa. Podemos ver una final deportiva desde el teléfono, asistir virtualmente a una conferencia internacional o seguir un concierto en tiempo real desde cualquier lugar del planeta. La tecnología resolvió prácticamente cualquier problema relacionado con la distancia. Lo que no logró sustituir fue la experiencia emocional de compartir un momento con otras personas.
Quizá por eso los eventos presenciales atraviesan un momento particularmente interesante. Lo que está creciendo no es únicamente la asistencia a conciertos, festivales o experiencias en vivo; está creciendo el valor que las personas asignan a los momentos que suceden fuera de las pantallas. En una economía donde casi todo puede digitalizarse, la presencia se ha convertido en un activo cada vez más escaso.
Las marcas han comenzado a entenderlo
Durante años, buena parte del marketing giró alrededor de la visibilidad. El objetivo era aparecer, ocupar espacios, generar memoria y alcanzar audiencias masivas. Hoy las reglas son distintas. La atención se fragmentó, las plataformas se multiplicaron y los consumidores desarrollaron una habilidad extraordinaria para ignorar mensajes publicitarios. Como consecuencia, las empresas están desplazando una parte importante de sus inversiones hacia algo que resulta mucho más difícil de replicar: las experiencias compartidas.
No es casualidad que conceptos como marketing experiencial, hospitalidad de marca o eventos inmersivos se hayan convertido en algunas de las categorías más relevantes dentro de la industria. Tampoco es casualidad que muchas de las campañas más exitosas de los últimos años hayan dejado de enfocarse en el producto para concentrarse en el contexto donde ese producto es vivido.
El Mundial amplifica esta tendencia de manera extraordinaria
Lo interesante para las marcas no es únicamente la audiencia que genera el torneo, sino la intensidad emocional con la que esa audiencia participa. Un aficionado no consume un partido de la misma forma en que consume un anuncio o una publicación en redes sociales. Existe una implicación emocional mucho más profunda. Hay expectativa, orgullo, tensión, alegría, frustración y celebración. En otras palabras, existe una disposición emocional que pocas veces se presenta con semejante intensidad y frecuencia.
Eso abre la puerta a una nueva generación de experiencias
Durante los próximos meses veremos cómo los tradicionales espacios para ver partidos evolucionan hacia formatos mucho más complejos. Las llamadas watching parties ya no se limitan a colocar una pantalla gigante y vender bebidas. Se están convirtiendo en plataformas donde convergen entretenimiento, gastronomía, cultura, música, tecnología y comunidad.
Imaginemos, por ejemplo, una experiencia diseñada alrededor de un partido entre México y alguna selección europea. Antes del encuentro, los asistentes participan en activaciones inspiradas en ambas culturas, exploran propuestas gastronómicas relacionadas con los países participantes y conviven en un entorno diseñado para facilitar la interacción. Después del partido, la experiencia continúa con música en vivo, sesiones de análisis, invitados especiales o incluso contenidos exclusivos generados por las marcas patrocinadoras.
El partido es el detonante. La experiencia es el verdadero producto.
Esa lógica explica por qué espacios multifuncionales como AUDITORIO BB o Foro Puebla 186 resultan particularmente relevantes en el contexto del Mundial. Más allá de su capacidad técnica, representan una nueva generación de venues diseñados para adaptarse a distintos tipos de narrativas. Son lugares que pueden albergar un concierto una noche, una conferencia internacional al día siguiente y una experiencia inmersiva relacionada con la Copa del Mundo durante el fin de semana.
Lo que las marcas buscan hoy no son simplemente espacios para colocar mensajes. Buscan escenarios capaces de construir comunidad; pocas plataformas generan comunidad de forma tan natural como el deporte.
Si quieres organizar una experiencia o una watchparty en alguno de nuestros Venues, escríbenos a contrataciones@venues.eco y te ayudamos a crearla.
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