
La ventaja de la localía en el Mundial 2026: análisis histórico y claves para apostar por México, USA y Canadá.
El Mundial del 2026 está cada día más cerca, y eso genera un flujo de movimientos que crece de manera exponencial en las apuestas deportivas. La predicción de resultados, la programación de quinielas y los debates y las conjeturas son cosas del día a día, donde muchos discuten quiénes son los favoritos, quiénes podrían decepcionar y cuáles son los jugadores a seguir. Uno de los debates más ardientes involucra a los locales: México, Estados Unidos y Canadá, como los “favoritos” ocultos debido al gran peso que pueden tener cuando la grada está de su lado.
Los aficionados a las apuestas suelen prepararse a fondo antes de jugarse una cuota. Primero eligen un operador que encaje con su estilo, por ejemplo, entre las casas de apuestas deportivas con bono sin depósito, donde a veces hay promociones que ayudan a ampliar un poco el bankroll. Después buscan mercados que les cuadren y analizan muchas variables del partido: desde la forma y las alineaciones hasta el contexto en el que se juega. Una de esas condiciones – jugar en casa – puede pesar más en un Mundial, cuando mucha gente, incluso sin ser fan del fútbol, empuja a su selección. Entonces, ¿habrá una ventaja real para las selecciones anfitrionas actuales y se puede aprovechar ese factor en las apuestas?
Para entender mejor todo esto, hay que pasar por varios puntos: La historia, la actualidad y las posibilidades tanto de apuestas como de desenlaces para los 3 locales del Mundial 2026.
La historia nos dice que sí existe una relación entre el éxito y el uso de la localía. De hecho, si hacemos una lectura orientativa de la distancia entre expectativas y resultados, esta sería una tabla histórica con los anfitriones y lo que consiguieron:
| Año | Anfitrión | Fase alcanzada | Rendimientos vs expectativa |
| 1930 | Uruguay | Campeón | Cumplió (Favorito) |
| 1934 | Italia | Campeón | Cumplió (Favorito) |
| 1950 | Brasil | Subcampeón | Decepción (Maracanazo) |
| 1954 | Suiza | Cuartos de final | Superó expectativas |
| 1958 | Suecia | Subcampeón | Superó expectativas |
| 1962 | Chile | 3er lugar | Superó expectativas |
| 1966 | Inglaterra | Campeón | Cumplió |
| 1970 | México | Cuartos de final | Histórico para el país |
| 1974 | Alemania | Campeón | Cumplió |
| 1978 | Argentina | Campeón | Cumplió |
| 1982 | España | 2da fase (R12) | Decepción |
| 1986 | México | Cuartos de final | Igualó su mejor marca |
| 1990 | Italia | 3er lugar | Decepción (esperaban ganar) |
| 1994 | USA | Octavos de final | Éxito (fútbol poco popular entonces) |
| 1998 | Francia | Campeón | Cumplió |
| 2002 | Corea del Sur | 4to lugar | Superó masivamente expectativas |
| 2002 | Japón | Octavos de final | Cumplió |
| 2006 | Alemania | 3er lugar | Cumplió |
| 2010 | Sudáfrica | Fases de grupos | Decepción |
| 2014 | Brasil | 4to lugar | Decepción (por el 1-7) |
| 2018 | Rusia | Cuartos de final | Superó expectativas |
| 2022 | Qatar | Fases de grupos | Decepción total |
Como síntesis de todo lo logrado hasta ahora, se puede decir que 16 veces se cumplieron las expectativas del local, frente a 6 decepciones. Además, hay casos particulares, como Italia en 1990, que llegó a semifinales y terminó tercera, y Brasil en 1950, que fue segundo. No son malos resultados, pero en ambos casos el objetivo era ganar el torneo.
Si se mira el historial completo de los Mundiales, el plus del anfitrión se nota en un punto básico: casi siempre supera la fase de grupos. En total se cuentan 23 participaciones de selecciones locales, incluyendo torneos con más de un país organizador. De esos casos, 6 anfitriones fueron campeones, 13 alcanzaron al menos las semifinales y 18 llegaron, como mínimo, a cuartos de final. Solo dos se quedaron fuera en la fase de grupos: Sudáfrica en 2010 y Qatar en 2022. No es una garantía de título, pero sí un indicio de que el contexto empuja más en las primeras rondas, cuando un partido cerrado puede decidirse por detalles.
México encaja bien en ese patrón. En 1970 jugó sus tres partidos de grupo en el Estadio Azteca y no perdió: 0–0 ante la URSS, 4–0 contra El Salvador y 1–0 frente a Bélgica. Ahí la localía puede inclinar un duelo: un gol, un penalti, una racha corta de presión. En 1986 la lógica fue parecida: el equipo pasó la fase de grupos, ganó su cruce de octavos con un 2–0 ante Bulgaria y en cuartos se fue por penaltis tras el 0–0 contra Alemania Federal. El mensaje es claro: en casa se suele asegurar la base, pero el factor estadio no convierte un cruce de élite en un pase automático.
Estados Unidos, como anfitrión en 1994, también vivió ese salto en el tramo inicial: empató 1–1 con Suiza, venció 2–1 a Colombia y perdió 1–0 con Rumanía, resultados suficientes para avanzar. En octavos, cayó 1–0 ante Brasil. Y hay casos donde el entorno parece pesar aún más: Corea del Sur en 2002 eliminó a Italia 2–1 en la prórroga y superó a España por penaltis tras el 0–0, y Rusia en 2018 sacó a España por penaltis tras el 1–1 en Moscú. Aun así, los anfitriones también se caen: Sudáfrica 2010 y Qatar 2022 recuerdan que jugar en casa ayuda, pero no salva si el nivel no alcanza.
La realidad de México, Estados Unidos y Canadá en el fútbol moderno no es bastante positiva. De cara al mundial, es así como se postulan estas selecciones:
No solo por ser el seleccionado con más historia de los tres, sino por méritos actuales, México es quien se posiciona como principal favorito del torneo entre los anfitriones. Es el tercer Mundial que se celebra en tierra azteca, precedido por dos torneos en los que lograron alcanzar su mejor resultado: los cuartos de final. Ahora, en 2026 es el momento perfecto para romper la maldición del quinto partido. De momento, tras ganar la Copa Oro y la Nations League vienen “dulces” y seguramente serán el hueso duro de roer para todos los rivales en el torneo.
Otro punto a considerar es la afluencia y peso de la grada. Los mexicanos son conocidos por llenar todos los estadios, ahora, como locales y la cercanía a los estadios en los países vecinos (además de la presencia de mexicanos en dichos países) seguramente serán el local más ruidoso de los tres.
Estados Unidos dejó de ser una “cenicienta” para convertirse en un serio competidor futbolero. México lo ha sentido de primera mano: en marzo de 2024, Estados Unidos le ganó 2–0 la final de la Concacaf Nations League, una señal clara de que el duelo ya no se decide solo por historia o nombre.Las estrellas presentes en clubes históricos de la élite europea son un gran ejemplo de ello, con futbolistas como Weston McKennie, Christian Pulisic y Johnny Cardoso brillando en el escenario. Seguramente, la localía no es la única arma del USMNT para el Mundial, sino un equipo sólido, con un fútbol sobrio y una capacidad atlética envidiable.
Canadá podría ser el más discreto de las 3 selecciones locales, pero no hay que dejarse engañar, los canadienses han sido quienes han reflejado uno de los mayores crecimientos en su nivel futbolístico. Jugadores de talla europea como Alphonso Davies, Jonathan David y Tajon Buchanan son solo sus principales talentos. Además, siendo su primer Mundial organizado, no faltarán muchos aficionados que irán a apoyar al país de la hoja de maple en el torneo.
La oferta para los apostadores es amplia, si se tiene en cuenta la cantidad de mercados que suelen ofrecer para el Mundial casas de apuestas como las que, por ejemplo, enumera el portal de expertos en apuestas Legalbet México. Aquí van varias opciones que merece la pena considerar al apostar en partidos de los anfitriones:
En resumen, el factor local puede sumar, sobre todo al inicio, pero no cambia por sí solo la jerarquía. Trata a los anfitriones como un plus contextual y elige mercados que reflejen su rendimiento real.