Mateo Chávez, la sorpresa: del lateral suplente al goleador mundialista
Mateo Chávez se perfila como uno de los futbolistas mexicanos más prometedores de la próxima década.
El nombre de Mateo Chávez se grabó en la memoria del aficionado mexicano la noche del miércoles 24 de junio en el Estadio Ciudad de México. Al minuto 55, el lateral izquierdo de 22 años apareció jugando como extremo derecho, recibió una habilitación de Luis Romo, dejó por el piso a un defensor checo y definió con la zurda cruzado para abrir el marcador del 3-0 sobre Chequia. Era su debut mundialista, su primer gol con la Selección Mexicana en una Copa del Mundo y, sin que él lo supiera, el cierre perfecto de un círculo familiar que llevaba 28 años abierto.
La historia que su padre no pudo escribir
Para entender el peso emocional del gol de Mateo Chávez, hay que conocer a su padre. “Tilón” Chávez fue una figura histórica de las Chivas del Guadalajara en los años noventa y formó parte del proceso de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de Francia 1998. Sin embargo, el técnico Manuel Lapuente lo dejó fuera de la lista final, en uno de los sacrificios más dolorosos de aquella convocatoria. El Tilón nunca pudo cumplir su sueño mundialista. 28 años después, su hijo lo cumplió por él.
Mientras Mateo definía cruzado en el Coloso de Santa Úrsula, su padre estaba en las tribunas. Los videos compartidos por la Selección Mexicana mostraron al Tilón quitándose la camiseta y cantando como un aficionado más, en una escena que recorrió las redes sociales hasta volverse viral en pocas horas. Para el mundo de las apuestas deportivas, los debuts mundialistas como el de Mateo Chávez son justamente los que generan las cuotas más atractivas. Los mercados de “jugador en marcar gol” o “primer goleador del partido” suelen pagar mucho más cuando se trata de un lateral defensivo que aparece como sorpresa en el ataque, y los apostadores que confiaron en Chávez antes del partido contra Chequia se llevaron una recompensa considerable.
El golazo que la historia recordará
La jugada nació donde pocos esperaban. Tras un tiro de esquina a favor de Chequia, el balón cayó en zona neutral. Luis Romo lo bajó entre tres rivales, se giró con malabar y filtró un pase quirúrgico para Mateo Chávez, que apareció con velocidad por el lado derecho. Un defensor checo intentó la barrida desesperada, pero Mateo la evadió con un brinco breve y se acomodó hacia su perfil zurdo. La definición fue suave pero precisa, junto al palo izquierdo del portero Matěj Kovář, que no tuvo posibilidad de reaccionar. El Estadio Ciudad de México estalló.
Con ese gol, Mateo Chávez se convirtió en el mexicano número 46 en anotar en una Copa del Mundo, una distinción reservada para muy pocos jugadores en la historia del Tri. Y fue nombrado MVP del partido, una distinción que validó no solo el gol, sino sus 78 minutos en cancha, donde se adueñó de la banda derecha con buenas coberturas defensivas, incorporaciones peligrosas al frente y pases precisos.
El camino del Tiloncito: de Verde Valle a Alkmaar
Mateo Chávez García se formó en las fuerzas básicas de las Chivas, en Verde Valle. Llegó al club siguiendo los pasos de su padre, pero rápidamente labró su propio nombre. Debutó con el primer equipo rojiblanco en 2024 y mostró desde el inicio una capacidad poco común para un lateral mexicano: velocidad, precisión en los pases, capacidad de uno-contra-uno tanto defensiva como ofensivamente, y el sentido del posicionamiento que solo tienen los hijos de futbolistas.
A mediados de 2025 dio el salto a Europa, fichando por el AZ Alkmaar de la Eredivisie neerlandesa. Allí adquirió la regularidad y el ritmo de juego que le permitió convertirse en una opción seria para Javier Aguirre. Su participación en la Copa Oro 2025 lo consolidó como nombre fijo, aunque ni él ni el cuerpo técnico esperaban que terminara siendo titular contra Chequia.
Por qué Aguirre lo puso de inicio
La decisión de Aguirre sorprendió a buena parte de la prensa. Jesús Gallardo es el lateral izquierdo titular de la Selección Mexicana, pero con el liderato del Grupo A ya asegurado, el Vasco decidió hacer rotaciones. Movió a Chávez al lado derecho del campo (su lado no natural) para darle minutos sin alterar el equilibrio defensivo. Mateo respondió con un partido completo y un gol que cambió la historia del encuentro.
Para Aguirre, el rendimiento de Mateo abre una variante táctica interesante para los dieciseisavos. El próximo partido del Tri es el martes 30 de junio en el Estadio Ciudad de México, contra un rival que saldrá de los terceros lugares de los Grupos C, E, F, H o I. Si Aguirre lo necesita en el lado derecho como una opción ofensiva, Mateo demostró que puede hacerlo con eficacia.
Lo que viene
A sus 22 años, con experiencia europea en una liga competitiva como la Eredivisie y un debut mundialista perfecto, Mateo Chávez se perfila como uno de los futbolistas mexicanos más prometedores de la próxima década. Es probable que en los Mundiales de 2030 y 2034 ya sea figura indiscutible del Tri. Por ahora, el Tiloncito puede disfrutar del momento: completó un círculo familiar de 28 años, marcó en su debut mundialista y se convirtió en uno de los nombres más comentados del Mundial 2026. El sueño de su padre, finalmente, está vivo.
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